La educación que necesita Colombia no se construye únicamente con tecnología. Se construye con maestros que inspiran, instituciones que se conectan, territorios que encuentran oportunidades y personas que pueden aprender a lo largo de la vida. Esa fue una de las principales conclusiones del 2.º Encuentro Nacional de Centros de Innovación Educativa, un espacio de encuentro y construcción colectiva, realizado en la Institución Universitaria Digital de Antioquia.
Durante dos días, docentes, estudiantes, investigadores, representantes de instituciones educativas, empresas, organizaciones y autoridades del sector educativo compartieron experiencias, reflexionaron sobre los desafíos actuales y pusieron sobre la mesa propuestas para avanzar hacia una educación más incluyente, cercana y pertinente para las realidades del país.
El decano de Educación de la IU Digital de Antioquia, Esteban Zapata Trejos, afirma que “hay que entender el ecosistema y reconocernos sobre eso. Y lo segundo, entender los desafíos sociales que existen actualmente, desafíos civilizatorios y desafíos territoriales. El territorio tiene mucho por decirnos y sobre esas condiciones materiales que están los estudiantes, es que tenemos nosotros que hablar de innovación educativa. Existe una deuda como sociedad, ¿cierto? Y la educación, pues hay que verla como un derecho, como un derecho al que todos puedan acceder”.
El encuentro convocó a más de 300 asistentes presenciales, su programación incluyó ocho conferencias y paneles, seis mesas temáticas y una experiencia inmersiva en el Planetario de Medellín, escenarios que permitieron reconocer el talento, las capacidades y las iniciativas que hoy están impulsando nuevas formas de enseñar y aprender.
Uno de los mensajes que cruzó las conversaciones fue claro: la tecnología tiene sentido cuando mejora el aprendizaje, abre oportunidades y transforma la vida de las personas. Por eso, la innovación educativa no puede reducirse a entregar dispositivos o incorporar herramientas de inteligencia artificial. Su verdadero valor está en responder a las necesidades de los estudiantes, fortalecer el trabajo de los docentes y reconocer las particularidades de cada territorio.
Para Fabio Tarasow, coordinador del Proyecto de Educación y nuevas tecnologías de Fluxo Argentina, “la tecnología siempre ha prometido o tuvo como idea que la educación es aprender la suma de contenidos que uno aprende solo. Todas las tecnologías en estos 100 años se basaron y siguen basándose en eso mismo. Y son ideas que en pedagogía sabemos que no son así, en pedagogía sabemos que uno aprende que el aprendizaje no es una suma de bloquecito por bloquecito, sino que es algo como un poquito más holístico, que uno aprende con los otros, uno aprende en la discusión, uno aprende en contacto resolviendo problemas, que el proceso de aprendizaje no es lineal. A los que diseñan la tecnología les ha costado entender esta idea del aprendizaje”.
Como resultado de las reflexiones y propuestas compartidas, se presentó la Declaratoria Nacional por la Innovación Educativa: del encuentro a la acción, un documento que recoge una visión común sobre los cambios que necesita la educación colombiana y plantea compromisos para avanzar hacia ellos.
Conoce el documento completo de la Declaratoria Nacional por la Innovación Educativa:
La declaratoria propone cinco grandes prioridades para el país: fortalecer la formación y el liderazgo de docentes y directivos; conectar e incluir a los territorios; promover una innovación educativa con propósito y resultados; garantizar oportunidades de aprendizaje durante toda la vida, y construir alianzas que permitan dar continuidad a las iniciativas.
El documento también hace un llamado al Gobierno nacional para que la innovación educativa tenga un lugar protagónico en el Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030. La propuesta es entenderla no como un proyecto aislado ni como una simple apuesta tecnológica, sino como una capacidad del país para mejorar los aprendizajes, cerrar brechas, generar conocimiento y ampliar las oportunidades de desarrollo humano y social.
El encuentro también fue escenario del lanzamiento del Reto Nacional de Innovación Educativa 2026-2027, una iniciativa que busca conectar instituciones, identificar necesidades reales, conformar equipos y poner en marcha soluciones que respondan a los desafíos de cada contexto.
La apuesta es trabajar desde la cooperación y no desde la competencia, compartir los aprendizajes y evaluar los resultados para que las experiencias exitosas puedan crecer y beneficiar a más comunidades educativas.
En este camino, los Centros de Innovación Educativa están llamados a convertirse en aliados fundamentales: espacios capaces de conectar conocimientos, acompañar a los docentes, documentar experiencias y fortalecer las capacidades de las instituciones.
La jornada dejó un mensaje que trasciende: el futuro de la educación no depende de una sola institución, de una tecnología o de una decisión. Requiere la voluntad de trabajar juntos, escuchar a las comunidades y construir respuestas que tengan sentido en cada territorio.
La Declaratoria Nacional por la Innovación Educativa recoge ese propósito y plantea una invitación a que lo vivido en Medellín se convierta en acciones concretas, con responsables, seguimiento y resultados que puedan compartirse con el país.
Porque innovar en educación no es solamente imaginar cómo será el aprendizaje del mañana. Es comenzar, desde hoy, a crear mejores oportunidades para todos.






